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Charles Dekeukeleire en el ciclo de cine experimental "Tierra de nadie"

Fecha
viernes, 14/08/2026

Horario: 19:00h

Lugar: Centro Cultural Doctor Madrazo

Organiza: Cineinfinito

Precio: Entrada libre hasta completar aforo.

La asociación Cineinfinito prosigue su ciclo de cine experimental "Tierra de nadie" en el centro cultural Doctor Madrazo. El viernes 14 de agosto, a las 19:00 h, se proyectarán tres films del cineasta belga Charles Dekeukeleire. La entrada será libre hasta completar el aforo.

-PROGRAMA-

• "Combat de boxe" (1927) · 7 min

• "Impatience" (1928) · 36 min

• "Histoire de détective" (1929) · 50 min

Duración total: 94 minutos aprox.

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En la cartografía de las vanguardias cinematográficas europeas de los años veinte, el nombre de Charles Dekeukeleire (Ixelles, Bruselas, 1905 – Werchter, 1971) ocupa un lugar tan decisivo como discretamente olvidado. Cineasta, crítico y teórico, fue una de las figuras centrales de la modernidad cinematográfica belga y un incansable explorador de las posibilidades expresivas del medio. Vinculado al entorno de la revista 7 Arts, comenzó escribiendo sobre cine antes de ponerse detrás de la cámara, fascinado por las propuestas del cinéma pur francés, el montaje soviético y las nuevas formas de representación que recorrían las vanguardias europeas.

Aunque a partir de los años treinta desarrolló una extensa carrera en el documental y el cine industrial, son las películas que realizó entre 1927 y 1929 las que lo sitúan entre los grandes experimentadores del cine mudo, junto a nombres como Dziga Vertov, Walter Ruttmann, Hans Richter o Germaine Dulac.

La sesión de este mes reúne tres obras de ese breve e intensísimo periodo creativo. “Combat de boxe” (1927) transforma un combate pugilístico en una coreografía de cuerpos, gestos y miradas, donde el montaje fragmenta el espacio y convierte el movimiento en el verdadero protagonista. “Impatience” (1928), considerada su obra maestra, lleva aún más lejos esa investigación: automóviles, motocicletas, engranajes, paisajes y cuerpos humanos se suceden en una compleja composición rítmica que convierte el cine en una experiencia puramente visual y musical. Finalmente, “Histoire de detective” (1929) toma como punto de partida el relato policíaco para desarticularlo desde dentro; el suspense deja de depender de la intriga y pasa a construirse mediante asociaciones de imágenes, variaciones de escala, superposiciones y un montaje de extraordinaria libertad formal.

En todas ellas, Dekeukeleire entiende el cine como un lenguaje autónomo. No se trata únicamente de contar una historia, sino de pensar con imágenes: explorar cómo el ritmo, el encuadre, la repetición o el contraste pueden generar emociones, ideas y nuevas formas de percepción. Sus películas dialogan con las sinfonías urbanas, el futurismo, el constructivismo y las teorías del montaje, pero rehúyen cualquier etiqueta para construir una voz propia, tan rigurosa como lúdica, tan intelectual como profundamente sensorial.

La historia del cine ha tendido a situar a Dekeukeleire en los márgenes, eclipsado por otros nombres más conocidos de la vanguardia europea. Sin embargo, volver hoy a estas películas permite descubrir a un cineasta que entendió, desde muy temprano, que el cine podía emanciparse de la literatura y del teatro para convertirse en un arte de relaciones, ritmos y formas. Casi un siglo después, estas obras conservan intacta su potencia: no solo como documentos de una época de extraordinaria efervescencia artística, sino como películas que siguen interrogando nuestra manera de mirar.